Si alguno

domingo, 2 de julio de 2017

No perseverar es un crimen, rezar mal el Rosario es un crimen

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis


Ante que todo quisiera explicar por qué la mayoría de los católicos al hacer sus peticiones después de rezar el Rosario sólo son escuchados muy pocas veces o una mínima parte de ella. Jn 15,4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.  Dios es amor, debemos perseverar en el amor. 1 Juan 4-8 Quien no ama no ha conocido a Dios porque Dios es Amor. Por la falta de humildad, respeto entre otras cosas que deben tener los cristianos ante Dios las oraciones siempre quedan mal hechas.


El primer mandamiento es: Amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas, con toda tu alma y con todo tu corazón. Parte del cumplimiento de este mandamiento es que las oraciones deben ser bien elaboradas; cualquiera, como las devocionales, el Santo Rosario y las mismas peticiones. Si las oraciones no son bien hechas, no habrá frutos.


Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Permanecer significa: Amar a Dios siempre, perseverar en el amor de Cristo


No perseverar es un crimen y de dos formar se logra este pecado.


1) Al no cumplir con la adoración diaria: Sólo rezando el rosario esporádicamente o
2) Al rezar mal el Rosario.


La razón principal del por qué muchos católicos se condenan se debe a este crimen, por no perseverar.


 Este crimen puede convertirse en pecado mortal o venial. Las personas que por años o cotidianamente rezan mal el rosario (atropelladamente, sin atención, sin amor) cometen un pecado mortal, estas personas en vez de perseverar en el amor de Dios lamentablemente perseveran en la iniquidad cometiendo un crimen contra el amor de Dios este, la mayoría de las veces es por el pecado de pereza para evitar el estar mucho tiempo dedicado a la adoración divina y también por la falta de interés, en otros casos puede ser la hipocresía u otro pecado, pero las oraciones mal hechas siempre se debe a algún pecado en especifico que arrastra el cristiano. Es pecado mortal porque toda la oración va acompañada de un pecado determinado y no del amor de Dios, en vez de perseverar en el amor a Dios, se persevera en la iniquidad. Lamentablemente algunos de ellos no se dan cuenta de ello porque al atraernos la iniquidad al mismo tiempo nos atrae la mentira que conlleva a otro pecado y es el engañarnos. Engañarnos es pecado también, es iniquidad porque nos hacemos daños y evitamos el arrepentimiento


Hebreos 4,13: No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta.


Pecado venial: Parte de las oraciones son mal hechas por falta de humildad y amor a Dios, por falta de amor a la Verdad. Por ejemplo: Si hacemos un misterio y rezamos bien 7 Ave Marías y las otras 3 las rezamos sin amor deleitándonos en la distracción u otro pecado se comete un crimen, un pecado venial porque el cristiano no perseveró. O si el Ave María solo es rezado bien una parte de ella y una parte queda mal hecha ocurre un crimen. Este crimen provoca la ira de Dios pero no la perdida de su amistad ya que los pecados veniales no excluyen de la amistad de Dios pero si puede preparar el camino para caer en cualquier pecado mortal u otros pecados, los católicos por su iniquidad y crimen si no han reparado estas deudas al morir por justa ira de Dios deben ir al purgatorio (en tal caso que no mueran en pecado mortal), por estos crímenes veniales pueden ser condenados al purgatorio hasta por centenares de años en el fuego del mismo con indecibles tormentos ya que el pecado venial es un pecado muy grave ante los ojos de quien es fuego devorador, por malos es justa la ira de Dios.


Usted rápidamente u olvidado de quien lo ve puede hacer mal sus oraciones pero ante Dios nada escapa a su vista y tendrá que dar cuenta de absolutamente todo ante el Tribunal de Cristo.


Jesús en su misericordia le demuestra al pecador que sus oraciones son mal hechas para moverlo al arrepentimiento, especialmente con la perdida de su gracia y ninguna de sus peticiones son oídas. Esta perdida de la gracia debe llevar al examen de conciencia pero si el pecador le atrae la iniquidad persevera en ella y no en el amor de Dios, persevera en la iniquidad. Jesucristo permite que el demonio lo engañe varias veces, que el pecado lo domine y su inclinación al pecado aumenta, especialmente el de la soberbia, la ausencia de los dones de su Espíritu Santo empieza a sentirlo el pecador, especialmente el de temor de Dios, fortaleza, piedad


Si desde el inicio hasta el final usted hace bien sus oraciones usted ha perseverado y con fe puede confiar en la palabra de Dios
Jn 15,7 Si permanecéis en mi y mis palabras permaneced en vosotros, pedid lo que querías y lo conseguiréis. Allí sí pide lo quieras que Dios te lo concederá.
Tenemos el modelo a seguir de la Santísima Virgen en Ella jamás quedó mal hecha una oración, ese modelo debemos imitar, ser santos como Ella lo fue. Esto no es difícil y no se necesita un curso de teología o un curso de espiritualidad para hacer bien las oraciones (esto no quiere decir que no debamos tener amor a las lecturas espirituales): Intelectuales, ignorantes, campesinos, teólogos, casados, monjas, sacerdotes, jóvenes (hablando de los elegidos) se salvaron porque no cometieron este crimen de no perseverar, ellos amaron realmente a Dios o si alguna vez lo cometieron se arrepintieron y retribuyeron su deuda con obras buenas especialmente con la obra buena de; hacer bien sus oraciones en adelante.


Se debe hacer o tener el deseo de hacer bien las oraciones desde el inicio hasta el fin de nuestras vidas y Dios nos dará su gracia para abandonar nuestra iniquidad y perseverar en el amor de Cristo porque ve en nosotros interés de amar a Dios.


No perseverar es un crimen y este puede ser un pecado mortal o venial.


Juan 15,1 Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta y todo el que da fruto lo limpia para que de más fruto. Vosotros estás ya limpios gracias a la palabra que os he anunciado. Permaneced en mí como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mi. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, esa da mucho fruto; porque separados de mi no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mi, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.


Recuerde que no perseverar en el amor de Dios es un crimen, este puede ser pecado venial o convertirse en un pecado mortal.








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